Hay ideas que no nacen de una estrategia, sino de una convicción.

En 2016, las hermanas Rocío y Patricia, junto a sus familias, se hicieron una pregunta inevitable: si el Perú es uno de los grandes destinos gastronómicos del mundo, ¿por qué sus vodka y gin no reflejan ese mismo nivel de excelencia?

En un país donde la gastronomía ha conquistado el mundo, la ausencia de destilados con identidad propia era una contradicción evidente.

De esa certeza nace De Cajón.

Un proyecto construido desde el orgullo de origen, la disciplina del detalle y la ambición de crear destilados peruanos capaces de competir con los mejores del mundo sin perder su identidad.

Creemos que los grandes destilados nacen de una tierra extraordinaria.

Nacemos en el corazón del Perú, inspirados por su biodiversidad, la fuerza de sus tradiciones y el profundo respeto por la Pachamama, la Madre Tierra que, generación tras generación, nos ha regalado ingredientes únicos en el mundo.

Nuestro sueño es claro: llevar un pedacito del Perú al mundo en cada botella — su historia, su cultura, su gente y el carácter inconfundible de su tierra.

Destilar, para nosotros, no es un proceso. Es una forma de honrar nuestros orígenes y transformar la naturaleza en destilados auténticos que llevan con orgullo el nombre del Perú.

En el corazón de De Cajón se encuentra uno de los mayores tesoros del Perú: la papa amarilla.

El Perú alberga más de 2,800 variedades de papa, una riqueza agrícola y cultural incomparable que ha alimentado generaciones y definido su identidad gastronómica. Entre todas ellas, la papa amarilla destaca por su intensidad natural, su textura cremosa y su legado profundo.

Nuestro vodka y gin nacen de la misma raíz: la papa nativa andina convertida en expresión contemporánea.

No la elegimos por tendencia. La elegimos por origen.

Es la esencia de nuestro vodka y el punto de partida de nuestros destilados.

Cultivadas en las alturas de los Andes peruanos, nuestras papas crecen en condiciones extremas de altitud, clima y suelo que les otorgan carácter y complejidad únicos. Desde allí viajan a nuestra destilería en Lurín, donde tradición, innovación y precisión transforman este ingrediente en un destilado de pureza excepcional.

Cada etapa —desde la selección hasta el embotellado— refleja nuestro compromiso con la calidad, la autenticidad y la excelencia.

En De Cajón no solo elaboramos destilados.

Trabajamos con la tierra, el tiempo y la transformación.

Cada botella nace de la Pachamama, del respeto por el proceso y de una convicción profunda: el Perú merece un lugar entre los grandes destilados del mundo.

Destilamos más que ingredientes. Destilamos el espíritu del Perú.

Nuestro vodka y nuestro gin son la expresión de una misma raíz: la papa andina convertida en lenguaje contemporáneo de destilación.

Cada botella es una invitación a descubrir el Perú a través de sus sabores, su historia y su biodiversidad.

Y, sobre todo, es nuestro compromiso: llevar un pedacito del Perú al mundo.

De Cajón Destilados. Destilando una nueva tradición.

Desde la tierra andina, donde la papa nativa nació como alimento y memoria, comienza nuestro proceso. No en el alambique, sino en el origen mismo.

Seleccionamos con respeto las mejores papas amarillas del Perú, cultivadas en silencio y altura. Allí donde el clima es austero y la tierra exige carácter, nace la materia prima que dará vida a nuestros destilados. Transformamos este fruto ancestral en una base fermentable que evoluciona lentamente, guiada por el tiempo y la naturaleza.

Bajo la mirada de nuestros maestros destiladores, el conocimiento antiguo se encuentra con la precisión moderna. No buscamos acelerar la transformación, sino honrarla. La fermentación avanza con calma. La química se convierte en paciencia.

En alambiques de cobre, el espíritu se revela. El fuego no impone; refina. La destilación separa lo esencial de lo innecesario hasta alcanzar una pureza serena, luminosa, profundamente elegante.

De este mismo corazón nacen tres expresiones: De Cajón Vodka, De Cajón Gin y Siembra Vodka. Espíritus distintos, unidos por un mismo origen.

Para nuestro gin, el viaje continúa más allá del Perú. El enebro y botánicos del mundo llegan como ecos de otras tierras: especias, frutas, hierbas y aromas que dialogan con lo andino. Entre ellos, el molle peruano, la muña, el maíz y la panca ahumada, que devuelven siempre la voz a su origen.

La etapa final es silencio y precisión. Una filtración lenta pule el espíritu sin borrar su identidad. Lo que queda es claridad, suavidad y carácter.

Un destilado que no busca parecer perfecto, sino auténtico. Profundamente peruano. Nacido de la tierra. Elevado por el tiempo.