Desde la tierra andina, donde la papa nativa nació como alimento y memoria, comienza nuestro proceso. No en el alambique, sino en el origen mismo.
Seleccionamos con respeto las mejores papas amarillas del Perú, cultivadas en silencio y altura. Allí donde el clima es austero y la tierra exige carácter, nace la materia prima que dará vida a nuestros destilados. Transformamos este fruto ancestral en una base fermentable que evoluciona lentamente, guiada por el tiempo y la naturaleza.
Bajo la mirada de nuestros maestros destiladores, el conocimiento antiguo se encuentra con la precisión moderna. No buscamos acelerar la transformación, sino honrarla. La fermentación avanza con calma. La química se convierte en paciencia.
En alambiques de cobre, el espíritu se revela. El fuego no impone; refina. La destilación separa lo esencial de lo innecesario hasta alcanzar una pureza serena, luminosa, profundamente elegante.
De este mismo corazón nacen tres expresiones: De Cajón Vodka, De Cajón Gin y Siembra Vodka. Espíritus distintos, unidos por un mismo origen.
Para nuestro gin, el viaje continúa más allá del Perú. El enebro y botánicos del mundo llegan como ecos de otras tierras: especias, frutas, hierbas y aromas que dialogan con lo andino. Entre ellos, el molle peruano, la muña, el maíz y la panca ahumada, que devuelven siempre la voz a su origen.
La etapa final es silencio y precisión. Una filtración lenta pule el espíritu sin borrar su identidad. Lo que queda es claridad, suavidad y carácter.
Un destilado que no busca parecer perfecto, sino auténtico. Profundamente peruano. Nacido de la tierra. Elevado por el tiempo.